Muchas pequeñas y medianas empresas mantienen el excedente de efectivo en cuentas con bajos rendimientos porque se consideran las más seguras. Sin embargo, la inflación continúa erosionando el valor real de estos fondos año tras año, mientras que los instrumentos de inversión convencionales a menudo parecen demasiado volátiles para los fondos operativos que deben permanecer líquidos.
La decisión de dejar efectivo inactivo no carece de fundamento. Los dueños de negocios necesitan tener la seguridad de que los fondos estén disponibles cuando sea necesario, no encerrados en un instrumento cuyo valor pueda caer drásticamente en el momento equivocado.